Piensa en intensas, complicadas, oscuras y extrañas interpretaciones de los silencios.Es quien ha callado, tantas cosas, que ha guardado tantas otras, que pude en cierta forma percibir los zumbidos que ellos provocan.No le interesa diagramar, una suerte de catálogo, vitácora o inventario, no cree en absoluto, que se puedan universalizar, ni que se soliciten por sastres a medida. Cada silencio, podrá o no, simbolizar la coronación, de quién sabe que gesta. Son y están, comprimen, reprimen, aíslan, distancia, alivian o nos interpretan o nos representan o nos sepultan. Podrán tener dispares pesos, ser relativos o absolutos, ser más sutiles o gentiles o inexplicables e incomprensibles." En el silencio maduran grandes cosas" leyó un día.
Una fruta madura, se llena de gusanos , si no se sabe morder, saborear y disfrutar a tiempo. Una descollante idea muere, si no es fervietemente compartida. Silenciar y encarcelar las emociones, es baldear de taxidermia el alma.
A pesar de las teorías y los libros, a pesar de los pensadores y los pecadores, los sometidos y los provocadores, algunos silencios solo incomodan, inquieta medularmente el silencio de la muerte, apetece el silencio de las siestas, enfurece el silencio de la indiferencia, asfixia el silencio de la ausencia.
Ha deglutido, silencios obligados, digerido, silencios elegidos, producido , silencios incitados, excretado, silencios nauseabundos, perforado, silencios enmohecidos, enterrado, silencios postergados.
En el ojo de su perversión, insinúan ser moderadamente indicados y adecuados, nacer de prolijidades nomencladas, prometen tranquilidades temporales, si obsevamos y vemos y miramos, entendemos que esconden filosas hojas, puntas, extremos y bordes hirientes, agudas láminas, batería de gélido y metálico instrumental, que enmudece, acobarda, secciona, empequeñece, esteriliza y oscurece.