20 de julio de 2009

REBOTE

Las indicaciones iban variando, acorde al momento del día, al lugar donde cada uno se encontraba y a como se editaban arbitrariamente, las secuencias de las horas. Solo se tenía claro, el deseo de encontrarse, el placer al recorrer, la mirada del otro, la necesidad imperiosa de morderle y presionarle los labios y recibir el sonido que ello provocaba, un rebote, acústicamente perfecto, sobre su paladar. Degustar el gemido y quedar a la espera de la invasión de su lengua.

El tiempo o los momentos, no tenían ningún tipo de definición, no se esperaba de los relojes seguridades y el almanaque era solo una estrafalaria rayuela.

La seguridad, era estar de espaldas y sentirlo presente, no verlo y saber que estaba, no buscarlo y escuchar cerca, su andar, sus pies, sus pasos.

La proximidad del calor de su voz sobre su oído, la hacia respirar aliviada. Ese tono tan peculiar, que acurruca y relaja.

Le sentía las manos sobre su espalda, que gestaban la proyección de imágenes compartidas, tan próximas y precisas. Manos inquietas, como sus ideas, movedizas, ingeniosas. Las yemas, entrelazando, conectando, de extremo a extremo cada hueso de su columna y ese deleitable y apetecible susurro del “date vuelta”, que bautizaba la genitalidad.

Podrían haber soñado, recostados, sobre cualquier superficie imaginable e inimaginable, generado algunas olas que erosionaran indescifrables obstáculos, podrían haber caminado, bailado, llorado y proyectado, podrían haberse enamorado.





16 de julio de 2009

TOP SECRET

Algunos seres suelen manifestar que en lo profundo del alma, están guardados los secretos, nada más equivoco.. ..Tampoco están anclados en las salinas aguas de la materia humana, ni caben en una caja o en una carta o entre cuatro paredes blancas. Parte de vivencias o acciones, de las que se prefiere no hablar, callar; por arrepentimientos, dudas, remordimientos, angustias o temores. Están más que nada, ligados a los miedos, a los terrores y ahí es donde se mezclan con la oscuridad y la profundidad, se esconden, se magnifican, como sombras, que cambian repentinamente de posición y que suelen diagramar, simulacros de rodeo.
Los de los otros, se guardan atesoradamente, como una señal de entrega, entendimiento, confianza, amor y respeto. La necesidad de la complicidad compartida. Poder ser testigos de la verbalización, poder llegar a esa instancia donde nadie se sentirá juzgado o castigado, construir ese vínculo donde se está seguro y se entrega seguridad, sublimar o transferir la posibilidad, que quizá algún día, se pueda estar desde ese lugar, del que dice.
Los secretos, que no se cuentan, pero persisten en la memoria, los que persiguen sin piedad, los que obstaculizan, los que sin imaginar se olvidan, los que distancian, los que traen aparejados prejuicios, los que se creen innecesarios conversar, los que nunca serán reproducidos por algunas bocas, los que se quedaron entre los dientes aquel día, que se creía oportuno expresar. Seguirán formando parte de los temas pendientes.

13 de julio de 2009

RESPIRAR

Por no permitir determinadas distracciones, deja de respirar. Prefiere registrar algunas sensaciones tan minuciosamente, que así, sin pensar o tomar recaudo alguno, descarta la penetración del aire. La acción de inhalar y exhalar, la distrae y pasa a formar parte de un plano absoluta y totalmente secundario. Quiere acomodar sus movimientos, controlar sus músculos y el respirar, no solo condiciona su canal, sino que le produce algún grado de perturbación. Solo son momentos, algunos segundos, pequeños instantes, que surgen intempestivamente, que genera individualmente y no tienen que ver con la sofocación, eso la distraería aun más. Suaves apneas, dóciles disneas. Se contrae, se eleva, se relaja. Es como esa pequeña muerte, que a veces renace con la profundidad, la intensidad de algunos besos, ausencias conscientes, que llevan a lugares inexplicables. El no respirar, la hace confluir con la gravedad y su sangre en vez de transitar sus pulmones, sensibiliza aguda, porciones de su ser. Y la boca, su boca, no quiere perder nada y su cuerpo, desea retenerlo todo. Extender y prolongar esa instancia, donde el aire, el oxigeno, el aliento, el otro cuerpo, comulgan con lo interno.

7 de julio de 2009

COLECCIONISTA

Filtrándose, entre los cuerpos de las personas, que deambulan de a montones por la calle, observando, a los que miran sin mirar o a los que miran y a los que ven, apurados, ligeros, indiferentes, gentiles, indefensos o desesperados, él va rastreando los colores que emanan. Y ahí está, no se si realmente busca algo en particular, no se fehacientemente que es lo que quiere, creo, que él tampoco lo sabe. Solo se que es un coleccionista. No porta ninguna certificación, pero alude coleccionar besos y no solo los registra y clasifica o enmarca, sino que también los califica y encarpeta, y dice ser profesor, profesor de técnicas para besar y usa técnicas, que también colecciona y aplica, según la ocasión. Como todo coleccionista, quiere tener la mayor cantidad de piezas posibles y aunque todas son importantes, ninguna se destaca en particular, quizá las primeras, por su valor histórico, las tenga más preservadas. A pesar de tener los besos más exóticos y únicos en su clase, nunca, pero nunca, da por finalizada su colección. Siempre va a haber un mundo infinito de besos, de bocas, de saliva, de pliegues y labios, que deseará poseer, de técnicas por explorar y evaluaciones por tildar. Aunque su capacidad RAM este rebalsando de nombres y de besos, él los seguirá guardando en su propia memoria, porque como todo coleccionista experimentado, avezado y obsesionado, recuerda siempre, la contextura, el sabor , la consistencia, de sus bienes más preciados.