14 de junio de 2009

ALFABETIZADOS

Sobre como uno siempre busca interpretaciones a los sentimientos, a sus acciones o pensamientos y hasta a los sueños nocturnos.

A veces, solo basta una simple y concisa definición, un repaso sobre un censillo y práctico camino de abc.

Interpretaciones y transferencias, que surgen de los muros de la conciencia y se filtran borrosos y desdibujados bocetos desde el inconsciente.

Esa maldita costumbre del universo simbólico de las palabras, donde necesitamos ponerle nombre a todo, usar esa secuencia arbitraria y déspota, de la ubicación de las letras. Algunas pulsiones personales , no tienen nombre, pero son tan tangibles y reales como la luna.

En cada parpadeo registramos, infinitas, diferentes, extrañas, familiares situaciones, decodificamos constantemente, internalizandolas, comienzan a danzar en nuestro ser , a veces en forma invasiva, abarcando cada extremo, integrando lo que se ve y lo que no se puede ver y priorizamos a las distractoras calificaciones, que suelen producir distorsiones y no siempre, ni en forma veraz, representan la realidad.

Esa infatigable lista de porqués? A pesar de intervenir en una suerte de carrera, detrás de las palabras, persiguiéndolas y reconociendo, que me continúan intrigando y cautivando, creo saber cuando no puedo decir con ellas, advierto la sensación, que no tiene traducción, percibo el significado, sin poder darle la significación, en algunos momentos, me quedo sin signos y puedo traducir lo que me pasa, desde otros lugares, sin palabras. Sin embargo, ese afán me lleva y construiría con ellas una gran escalera, pero para nada lineal, ni siquiera en espiral, tendría que ser lo más multiforme posible, un mundo de nuevas palabras entrelazadas, un universo de signos, un extraordinario cosmos.

Pensar que algunos códigos son solo puntos, espacios y líneas cortas, otros solo puntos sobre relieve. Un punto que combinado puede decir mil ideas y mil palabras y es solo un pequeño punto.



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