
Su identidad, no está en ningún listado perteneciente al rango de mujeres o en su defecto mal llamados caracteres femeninos.
No es ninguna de ELLAS, ni de las otras.
Solo ES, con todas sus variaciones y particularidades, integrada y conformada por extrañas personalidades, imprevistas complejidades e insólitas fundamentaciones.
Una mujer, que no compra estructuras para armar de a cuerdo a las instrucciones de fábrica, que no convive con moldes de ferretería.
Que jamás creyó en uniones benditas.
Que cree en los compromisos de los sentimientos y las emociones, en el disfrute y los respetos de los silencios y las individualidades.
Donde las lealtades pasan, por una obsesiva ternura.
Que desea transitar, transmitir, aportar, crear y aprender sobre las innumerables categorizaciones del amor y todas sus estrambóticas formas.
Que desea transitar, transmitir, aportar, crear y aprender sobre las innumerables categorizaciones del amor y todas sus estrambóticas formas.
Alguien a la que le molestan los prejuicios de la gente estandarizada.
Que es conciente que no siempre los enamoramientos tienen los mismos colores, pero pueden contener esencias y fragancias similares.
Una compañera que piensa que una vida en común, es encontrar ese punto de unión donde se necesita recorrer la piel del otro…..quizá tan solo con la mirada….
Que sabe que el tiempo pasa rápido, que siente más rápido que lo que escribe, que sueña con únicos y legítimos momentos, que necesita un cómplice que no la tome por una lunática.
Una dama que desearía dormir desnuda sintiendo el calor cercano del otro, que la abrigue y poder desnudar el alma y que la desnudez no signifique solo sexo, sino entrega.
Se conecta con un masculino ser, que le hace sentir que es quien más conoce su esencia y a veces lo presiente tan profundamente, que podría radiografiarlo.
No le hace mal besarlo, le fascina, no le hace mal tocarlo, la subyuga, ni mirarlo, ni escucharlo, ni adivinar o sostener sus lágrimas, ni el rebote de su dolor sobre su pecho, ni abrazarlo muy fuerte, con enormes deseos de que la traspase, o sentir su corazón.
No le hacen mal sus refugios, no le perturban sus escondites, respeta sus procesos, sus silencios, sus secretos.
No solo que no la defrauda. Sino que al ser tan “ deliciosamente especial”, le cede todos los derechos….
No se confundiría, si se poseyeran, por que no serían momentos lascivos o de lujuria, sino que significarían el saber que se tienen a pesar de todo. Una confianza que sobrepasa a una vida en común, una vida que debería crearse con momentos no comunes.
Ha dejado de decir te quiero mucho, para gritar bien fuerte IO TE VOGLIO BENE
Ha dejado de decir te quiero mucho, para gritar bien fuerte IO TE VOGLIO BENE
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